La Muerte

Una de las fases de la vida del ser humano es la muerte, la cual  marca el inicio de la vida del más allá. Al Maut (la muerte) se conoce como:

  • Al Qiyamah as Sughra (La Resurrección Menor)
  • Al Barzakh (El intérvalo)
  • Al ma’ad al Awal (el primer periodo determinado)

La vida humana viene a existir cuando el alma es insuflada en el feto que se encuentra en el útero de su madre, y la muerte es la interrupción de la relación entre el cuerpo y el alma, el cambio de situación en el cual el alma es separada del cuerpo y se mueve de un mundo a otro. (Al Qurtubi)

La muerte menor y la muerte mayor:

La muerte menor es el sueño, y la muerte mayor es la separación definitiva entre el alma y el cuerpo.

Él es quien toma vuestras almas de noche [cuando dormís] y os la devuelve al despertar, y sabe lo que hacéis [durante el día] (6:60)

La hora de la muerte está escrita:

La esposa del Profeta, Umm Habîbah, dijo: ‘¡Oh, Allâh! Déjame disfrutar de mi esposo, el Mensajero de Allâh, de mi padre Abû Sufiân y de mi hermano Mu‘âuiah.’ (Es decir no los dejes morir antes que yo muera). El Profeta le dijo: “Le has pedido a Allâh por algo que ya ha sido determinado, días que ya han sido contados y de una dotación que ya ha sido repartida. Allâh no se apresura ni se retrasa. Si le hubieses pedido a Allâh que te proteja del tormento del Infierno y del castigo de la tumba hubiera sido mejor.” Muslim

Cuando el tiempo establecido para la muerte llega y la vida de la persona se acerca a su fin, Allâh envía a los Ángeles de la muerte para que extraigan el alma que controla y da vida al cuerpo. Estos se presentan ante el creyente con una forma y apariencia agradable, y ante el incrédulo y el hipócrita con un aspecto aterrador. 

Traen con ellos una mortaja y bálsamos aromáticos del Paraíso, y se sientan al alcance de su vista. Entonces el Ángel de la Muerte aparece y se sienta a la altura de su cabeza, y dice: ¡Oh, alma buena!  Sal al encuentro de la misericordia y complacencia de tu Señor. Entonces ésta sale (del cuerpo) como una gota de agua que cae de la boca de un jarro, y se la llevan…

En cambio, cuando el siervo incrédulo está por abandonar este mundo y pasar al otro, los Ángeles [rigurosos y severos] descienden del cielo y se presentan ante él con rostros negros. Traen con ellos una arpillera [del Infierno], y se sientan al alcance de su vista. Entonces el Ángel de la Muerte aparece y se sienta a la altura de su cabeza, y dice: ¡Oh, alma perversa! Sal al encuentro de la ira y la cólera de Allâh. Entonces ésta se encogerá (de miedo) dentro del cuerpo y será arrancada de él.

Sakarat Al Maut: El estupor de la muerte

Al momento de la muerte, la persona agoniza debido a que el Ángel arranca el alma del cuerpo, cuando el alma alcanza la garganta, ya no puede regresar al cuerpo. El arrepentimiento de los siervos de Allah es aceptado hasta el momento que el alma cruza la garganta. Este momento se conoce como Al Gharghara

Pero cuando el alma [de quien está agonizando] llegue hasta su garganta, y vosotros estéis observando en ese momento [no podréis hacer nada para salvarlo]. Ciertamente Nosotros estamos más cerca que vosotros de él, aunque no lo veáis.? (56:83-85)

Este estupor es debido al dolor y a la pena por la muerte. El Mensajero también padeció este estupor. Durante la enfermedad de su muerte tenía cerca de él un recipiente o jarro con agua, del cual mojaba su mano y la pasaba por su rostro diciendo: “No hay más divinidad que Allâh. Ciertamente la muerte tiene sus estupores”Bukhari.

El Mensajero nos ha informado que el Shahîd (el mártir) que cae en el combate por la causa de Allâh tendrá reducida su agonía. Este no siente el dolor de la muerte, sino que siente algo parecido a un pinchazo o pellizco.

Cuando los Ángeles del Misericordioso se presentan ante el creyente dándole las buenas nuevas provenientes de Allâh, la alegría y felicidad de éste son evidentes. Pero en el caso del incrédulo y el musulmán pecador, el desespero, la angustia, el dolor, el pesar y el agotamiento son lo evidente. Así, cuando el creyente está muriendo desea con todo su corazón encontrarse con  Allâh; en cambio el incrédulo y el pecador odia ese encuentro.

Por esto el creyente que practica buenas obras le pide a la gente que carga su cadáver (en su funeral) que lo lleven a su tumba lo más pronto posible, pues éste anhela las bendiciones que le esperan. En cambio, el pecador grita desesperadamente tratando de escapar de la suerte que le aguarda.

Satanás en el momento de la muerte

En algunos casos, Satanás se puede presentar al momento de la muerte para tratar de desviar a los siervos de Allah.  fue narrado: “Shaitân se esfuerza lo más que puede para tentar al hijo de Adán en el momento de la muerte, y le dice a sus ayudantes: Tratad de engañarlo con esto, pues si se os escapa (es decir muere) no podréis engañarlo nunca más.”

‘Abdullah, el hijo del Imâm Ahmad Ibn Hanbal dijo: “Durante los últimos momentos (de vida) de mi padre, éste perdía y recuperaba su conciencia y hacia gestos con su mano diciendo: ¡No, no! Hizo esto varias veces, entonces le pregunté: ¡Oh, padre mío! ¿Qué pasa? Él respondió: Shaitân estaba parado cerca de mí exasperado y diciéndome: ¡Oh, Ahmad! No pude contigo. Y yo le decía: ¡Aún no! ¡Aún no! Y repitió esto hasta que murió.”

Es por esta Razón que el profeta nos enseñó a decir Audhu billahi min fitna al mahya wal mamat (me refugio en Allah de la tribulacion de la vida y de la muerte).

“La última acción indica como fueron las obras del hombre.” El Profeta también dijo:
“Una persona puede hacer (en esta vida) obras como las de la gente del Paraíso, hasta que cuando ya no queda entre él y el Paraíso sino centímetros el destino decreta que haga una acción (que lo hace) de la gente del Infierno, y por ello entra en él. Así como una persona puede hacer (en esta vida) obras como las de la gente del Infierno, hasta que cuando ya no queda entre él y el Infierno sino centímetros el destino decreta que haga una acción (que lo hace) de la gente del Paraíso, y por ello entra en él.” Bukhari

La Travesía del alma hacia los cielos

Según el Hadîz transmitido por Al Barâ’, el Mensajero mencionó la manera en que el alma de la persona virtuosa será honrada después de que abandona el cuerpo y es transportada por los Ángeles: Los Ángeles piden las bendiciones para el alma justa, las puertas del cielo le son abiertas, es colocada en una mortaja del Paraíso con bálsamos perfumados del Paraíso también, cuya fragancia es superior a la del almizcle. Los Ángeles la llevan en una sublime travesía de honor, y las puertas del cielo le son abiertas.  Cuando arriban al primer cielo piden que les sean abiertas las puertas y les son abiertas. Mientras se mueven de cielo en cielo hacia el séptimo, en cada uno de ellos los Ángeles más cercanos a Allâh caminan con el alma acompañándola y despidiéndola. Cuando alcanzan el séptimo cielo Allâh dice: “Registrad el libro de mi siervo en ‘Illiîn (el registro de las buenas acciones)”. Así los Ángeles colocan su libro en ‘Illiîn y entonces es dicho: “Devolvedlo a la Tierra, de la cual los creé, a ella les devolveré y de ella serán extraídos nuevamente [para su resurrección]…”.

Acerca del alma perversa, la cual es arrancada del Kâfir o el (musulmán) pecador. El Profeta dijo que después de ser arrancada, “…cada Ángel entre la Tierra y los cielos y cada Ángel en el cielo la maldice. Las puertas del cielo se cierran, y no hay guardián de las mismas que no pida a Allâh que no le sea permitida la ascensión hacia los elevados aposentos donde éstos se encuentran. Cuando (el Ángel de la muerte) la toma, los Ángeles no la dejan en sus manos ni por un instante tomándola y colocándola en la arpillera. Un espantoso hedor emana del alma como el hedor de la más nauseabunda carne en descomposición que pudiera ser encontrada en la faz de la Tierra. Éstos la elevan (y en el camino) no hay grupo de Ángeles por los que pasan que no pregunte: ¿De quién es esta alma perversa? Y los Ángeles que la cargan les responden: ‘Se trata de tal y tal, el hijo de tal y tal’, llamándolo por los nombres más detestables por los que era llamado en la Tierra. Cuando llegan al primer cielo piden que se les abra pero no se les abre”.

“Allâh dice: ‘Registrad su libro en Siyyîn (el Registro de las malas acciones), en la tierra  inferior . [Luego dice: ‘Retornad a Mi siervo a la tierra, pues les he prometido que así como de ella los creé, a ella les devolveré y de ella serán extraídos nuevamente.’ Entonces, la arrojan desde el cielo [y ésta retorna al cuerpo.]

 

Bibliografía: LA RESURRECCIÓN MENOR, Omar Ashqar

 

 

 

 

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