Purificación del Corazón 5

9.Envidia

 Hasad en árabe, traducido como envidia en español, es una de las enfermedades más severas del corazón, y en la historia de la creación fue la causa del primer acto de desobediencia a Dios. Cuando Allah le ordena a Iblis postrarse ante su nueva creación, Adam, él se rehúsa, solo por envidia, porque Allah había designado a Adam como el futuro khalifa de la tierra y el sentía envidia de que no hubiese sido él, el elegido para esta responsabilidad. Además él se creía mejor que Adam tal y como le dijo a Allah: ‘yo soy mejor que él porque a mí me creaste de fuego mientras a él lo creaste de barro´. El asumió una actitud de arrogancia y asumió que su creación era mejor. Pero el peor error de satanás, fue su incapacidad de pedirle perdón a Allah.

El envidioso y arrogante le cuesta mucho trabajo reconocer sus faltas y siempre intenta justificarlas, lo cual imposibilita su proceso de arrepentimiento. Manifestar envidia es manifestar una de las características del peor ser existe, el shaytan.

En árabe el que envidia se le conoce como hasúd o hásid y el objeto de su envidia es mahsúd. Todo posesor de alguna bendición de Allah será envidiado por alguno que posea menos que él. Allah nos enseña a buscar refugio en Él del Envidioso (hásid) cuando ejerce su poder de envidia. En sura al falaq 113. Allah nos dice en el Quran:

 Di: Me refugio en el Señor del rayar del alba.* Del mal de lo que ha creado. Del mal de la noche cuando se hace oscura. Y del mal de las que soplan en los nudos. Y del mal del envidioso cuando envidia.

Sura Al Falaq 113 1-5

El profeta Muhammad nos dijo que la envidia consume las buenas obras así como el fuego consume la madera seca. La envidia se asocia con el mal de ojo, aunque no necesariamente es así, porque hay personas que tienen poder en la mirada y pueden causar mal de ojo sin  sentir envidia.

En todas las culturas existe el concepto del mal de ojo, el profeta nos dijo que el mal de ojo era cierto y nos enseñó a protegernos de él por medio del adkhar (recuerdo de Allah) que se recita de día y noche. El Adkhar básico de protección es:

-recitar sura 112, 113 y 114 en árabe 3 veces en la mañana después de la oración del fajr y antes de la oración del maghreb. Otros opinan que después del Magreb pero la idea es realizarlo en los dos tiempos donde se revuelven las fuerzas malignas, al amanecer y a la puesta del sol.

– recitar Ayatul Kursi despues del fajr y antes del Magreb.

– recitar duaas de protección en la mañana y en la noche, dos de las más comunes son:

Audhu bikalimati allahi at tammati min sharri ma khalaq: me refugio en las palabras completas de Allah del mal que el creó. Y se debe repetir 3 veces

-bismillahi alladhi la yadu3u mas’mihi shay’un fil ardi wa la fis samaa’i wa huwa sami3ul 3alim: en el nombre de aquel que nada puede hacer daño con su nombre en la tierra ni en los cielos y Él es quien todo lo escucha, Él que todo lo sabe. 3 veces.

El envidioso puede causar gran daño al envidiado pero más daño se causa a sí mismo porque en última instancia, es él quien sufre las consecuencias de su envidia en el mundo y en más allá.

Imam Mawlud explica que la envidia se exhibe cuando el envidioso desea lo que otro tiene a tal punto que quisiera que esa persona pierda lo que tiene, puede ser un trabajo, un carro, una casa o una pareja. Por ejemplo si alguien recibe un nuevo cargo en una empresa, el envidioso desea que esta persona pierda el nuevo puesto. Otra forma de envidia es cuando una mujer u hombre se alegra que haya una crisis marital entre una pareja porque en el fondo desearía que la pareja fuese de ella o él.

En resumen, la envidia es evidente cuando uno percibe como bendición lo que otro tiene, y surge el deseo de poseerlo y de que el otro lo pierda.

Pero la noción de bendición es una percepción que puede ser falsa, puede que uno perciba que alguien tiene una bendición que en realidad es un dolor de cabeza y viceversa, puede que percibamos algo como una dificultad pero detrás de ella hay bendición.

Por ende deducimos que el envidioso percibe con la vista terrenal la bendición del otro, solo se enfoca en la perspectiva del mundo y no puede ver más allá. Por ejemplo un hombre puede envidiar a otro por una hermosa esposa, pero el envidioso no sabe cómo es esa mujer en realidad, si la mujer fuese malvada y mala esposa, el envidioso no la desearía al conocer la realidad.

Una bendición (ni3ama) es lo que Allah otorga a una persona, uno de Sus nombres es Al Mu3nim (el que otorga bendición). La envidia es desear esa bendición que Allah le ha otorgado a otro, por ende es pensar que Allah se equivocó al darle a otro esa bendición en vez de recibirla él.

Podemos ver que el trasfondo de la envidia, es una falta de conocimiento de Allah, y una falta de seguridad y confianza en Él, sabiendo que todo lo que Él hace, otorga, o quita es basado en una sabiduría INFINITA y un conocimiento TOTAL  de la situación de cada quien.

Al 3arabi, un famoso poeta, cuenta la historia de una de sus visitas a una tienda de unos beduinos, como es costumbre, las mujeres beduinas atienden a los invitados, el dueño de la tienda era un hombre que no poseía belleza física mientras su esposa era una mujer muy bella. Cuando todos los hombres salieron de la tienda a buscar la comida, al arabi no se pudo controlar y le preguntó a la mujer como era posible que una mujer tan bella estuviera casada con un hombre ‘tan feo’. A lo cual ella contestó: teme a Allah! Porque puede ser que el haya hecho muchos actos buenos y yo sea su recompensa o yo haya hecho muchos actos malos y el sea mi castigo.

En conclusión aprendemos de esta historia, que nadie conoce lo que hay en los corazones ni en el pasado de las personas, solo Allah conoce a profundidad la situación de cada persona y sabe Más lo que cada quien merece o necesita en su vida, todo con un propósito perfecto, siempre perfecto para el ser humano. La envidia no nos permite entender esto y si lo entendiera el envidioso, pudiera llegar a encontrar la cura de su mal.

El cuestionar lo que otro tiene es cuestionar al DADOR, en este caso Allah, y cuestionar la sabiduría de Allah es un acto realmente reprensible.

La cura

Imam Mawlud prescribe dos curas para la envidia. La primera es la supresión del capricho. Capricho en árabe es hawa, esta palabra tiene dos significados; el primero es caer, porque el capricho nos hace seguirlo hasta caer en él y salir del camino recto, y el otro significado es viento, porque los caprichos son como el viento, llegan revuelven con su movimiento las pasiones y emociones y luego se van dejando el corazón devastado, no podemos ver el viento, solo podemos sentir su efecto.

Los deseos hacen que la persona se aleje de la verdad, los deseos cambian, son efímeros, son inestables, pero la verdad es una, es permanente, es la misma siempre, el que tiene una visión clara de la realidad de las cosas puede reconocer fácilmente la verdad, el que se empeña en seguir sus deseos, solo percibe como verdad aquello que desea, pero dentro de poco tiempo ese deseo igual que el viento se va, muere, y llega otro deseo que se convierte en la nueva verdad absoluta, dejando al seguidor de sus deseos en un estado constante de cambio, y sin nunca alcanzar nada concreto porque quien persigue el viento, vuelve con las manos siempre vacías.

El ser humano debe siempre estar en búsqueda de la verdad, nunca de los deseos, porque quien persigue los deseos, va detrás de algo que no tiene cimiento, por ende no puede establecer una vida y siempre estará detrás de un nuevo comienzo, en el aire, sin logros.

Allah nos invita a dejar de perseguir los deseos y a buscar la realidad en muchas partes del Quran, de hecho uno de los nombres del infierno es hawiya, que viene de la misma raíz de hawa. La conexión puede ser porque quien siga sus deseos, sale de la verdad y cae en la falsedad hacia lo más profundo (en infierno está en lo más profundo).

Allah nos dice en el Quran:

 Exigimos la alianza a los hijos de Israel y les enviamos mensajeros. Cada vez que les llegaba un mensajero que traía lo que sus almas no deseaban, lo negaban o lo mataban. ( Pensaron que no sufrirían ninguna prueba y se cegaron y ensordecieron. Después Allah volvió a ellos pero muchos se cegaron de nuevo y se ensordecieron. Allah ve lo que hacen.

Sura al maida 3:70-71

Allah nos cuenta como los hijos de Israel, al recibir aquello que sus corazones no deseaban, al recibir la verdad la rechazaban porque deseaban seguir sus caprichos, matando así a los mensajeros que les traían la verdad y en el menor de los casos, negándolos. Es como quien odia escuchar el consejo de quien le dice la verdad porque solo quiere escuchar aquello que alimente sus deseos y su motivación por seguirlos.

Allah también nos dice en el Quran:

 Pero quien temió que habría de comparecer ante su Señor y refrenó su alma del deseo, tendrá como morada el Jardín.

Sura an nazia 79:40-41

Allah nos muestra la otra cara, aquellos que se refrenaron de sus deseos por buscar la complacencia de Allah y por tener claro la comparecencia ante Él el día del juicio, su recompensa no es otra sino el Jardín.

En conclusión la primera cura, es suprimir los deseos, cuando el deseo llegue a nuestro corazón, reconocer que es algo que nos aleja de la verdad e ignorarlo, no perseguirlo, ni alimentarlo.

La segunda cura que Imam Mawlud sugiere es hacer lo contrario a lo que el envidioso está tentado a hacer cuando siente el deseo de hacerle mal al dueño de la bendición que envidia.

Es decir, si siente deseos de hacer algo malo contra esa persona para que pierda su bendición, el que desea curarse de la envidia debe hacer algo bueno por esa persona.

Hablar bien de la persona, darle un regalo, hacerle un favor, porque en esta acción se complace a Allah y al mismo tiempo se protege la persona del sentimiento de la envidia.

El hablar bien de aquel del cual se desea hablar mal no es un acto de hipocresía, al contrario es un método para hacer que la envidia se debilite, dejando de alimentarla, porque uno de los alimentos de la envidia es hablar mal del envidiado.

El admirar y hacer algo bueno por el que se envidia, hace que el envidiado se sienta cercano hacia esta persona y hace que surja un lazo de amistad y aprecio lo cual si Allah permite, es una cura para el corazón envidioso.

Muchas veces el envidioso ve a la persona que envidia en una posición muy elevada ante sus ojos, pero cuando la conoce y se acerca a ella, se da cuenta que es un ser humano como cualquier otro, con dificultades, con debilidades, con fallas, y si el envidioso tiene la intención de curar su corazón, hace que la envidia desaparezca al ver el aspecto más humano del envidiado. Es como la mujer que se casa con un príncipe, una vez convive con el príncipe deja de ver la realeza y empieza a ver al hombre que naturalmente hay detrás de él. Desafortunadamente si la persona no desea curar su corazón, el ver la humanidad en el envidiado y sus falencias lo alegran y alimentan el deseo de que el envidiado pierda la bendición que Allah le ha otorgado.

Otro tratamiento para la envidia es saber que este sentimiento afecta la sanidad emocional y mental y puede inclusive, afectar la salud física del que guarda este sentimiento en el corazón, si alguien controla la envidia, y ve que los demás están surgiendo y alcanzando mas que él, debe entonces hacer un esfuerzo y motivarse a trabajar mas duro, en vez de sentir envidia, porque el resentimiento que causa la envidia no permite que las personas alcancen sus sueños ni objetivos en la vida, el resentimiento estanca a las personas a una zona de conformismo, mediocridad, negativismo, que no les permite surgir.

Además se debe tener la conciencia de que el sentirse de esa manera no le beneficia, no hace que el otro pierda lo que tiene ni hace que gane lo que desea, es un sentimiento que carcome el corazón, hace que la persona se encuentre en un estado de ansiedad e inestabilidad emocional, pero quien purifica su corazón encuentra la verdadera libertad, no le afecta lo que los demás tengan, es libre en sí, y el libre puede alcanzar lo que desea porque no hay atadura que lo detenga. La envidia es una atadura que nos  amarra contra el suelo y no nos permite volar.

La envidia no solo es una enfermedad que afecta individuos, afecta a naciones enteras, desafortunadamente los musulmanes a nivel de la ummah sufren de envidia por occidente por las posesiones materiales que tienen, envidian a los musulmanes del golfo, por sus riquezas y a diferentes naciones por sus avances tecnologicos, etc. La envidia a nivel de naciones, igualmente impide el desarrollo de estas, porque pierden el tiempo criticando externamente pero en el fondo envidiando y deseando lo que otras naciones poseen.

El escritor Karl Marx, pensador del comunismo, fue una persona resentida, sus escritos están llenos de resentimiento de lo que los ricos tenían,  y fue el padre de una ideología que causo mucho daño y sigue causando a la humanidad, completamente basada en la envidia.

El Islam ofrece la solución perfecta, el rico tiene obligaciones para con los pobres, el pagar el Zakah, el tratarlos con respeto y no ver a los pobres como personas inferiores, porque es Allah quien ha decidido la porción del dunia que le corresponde a cada persona. Y el pobre tiene la obligación de estar complacido con lo que Allah ha decretado para ellos y no desear la riqueza de los ricos.

A la final se trata de tomar conciencia, QUIEN ES ALLAH? QUIEN ES EL PROVEEDOR? QUIEN ES EL SUSTENTADOR? QUIEN ES EL PLANIFICADOR? QUIEN ES EL MAS SABIO?  Nada de lo que tenemos lo alcanzamos por nosotros mismos, excepto que Allah es quien nos da el Tawfiq (el éxito) para alcanzar lo que tenemos, el provee y nosotros hacemos uso de nuestro intelecto y de nuestras capacidades para alcanzar lo que está escrito para nosotros por ende nadie puede vanagloriarse o quejarse de la porción del mundo que Allah ha decretado para cada uno.  En ambos casos, tanto en el rico como en el pobre existe la necesidad de humildad, el primero debe reconocer que no tiene lo que ha alcanzado por sus medios sino con el permiso de Allah y el segundo humildad para saber agradecer lo que Allah ha predeterminado para él.

La raíz de la cura para todos los males es TAQWA, es decir conciencia y temor de Allah, conocimiento de él. Imam al Ghazali nos dice que debemos aprender a distinguir las diferentes ramas de la envidia, quien no desea hacerle mal al que envidia o se siente avergonzado de su sentir, entonces no es necesariamente un envidioso.

Entendemos de esto que es  simplemente una persona en una jihad interna contra sus propios deseos, el cual debe seguir luchando por liberarse de estos sentimientos. Porque lo único que nos puede llevar a alcanzar la purificación es estar atentos a nuestros sentimientos.

Las causas de la envidia:

Imam Mawlud nos explica varias causas de la envidia, la primera causa es enemistad o adawa. Ya que la enemistad nos hace susceptibles a sentir envidia por los beneficios que experimente aquel al que odiamos.

La segunda causa es rivalizar por el amor de otro, se ve mucho entre los hijos, cuando un padre demuestra más afecto por uno de los hijos, esto resulta en envidia de aquel que se siente inferior por aquel que se percibe como el más amado.

La tercera causa es arrogancia (takabbur) cuando el arrogante percibe que otro avanza más que él, siente que este último no se merece tener un nivel superior al arrogante. Este era el problema de los nobles de la tribu de Quraish, pensaban que Muhammad no se merecía la profecía, muchos se preguntaban porque Él y porque no uno de los líderes entre ellos. La arrogancia fue lo que los detuvo a aceptar la verdad a algunos de ellos.

La cuarta causa de la envidia es el amor por el poder y el liderazgo, el líder envidioso desea que otros pierdan la posición de liderazgo o de autoridad porque teme que otros en poder, ponga en desequilibrio su posición. Este líder envidioso, se sobre entiende que ya tiene poder pero envidia que otro obtenga posición de autoridad, pero hay otro tipo de personas, son aquellas que no tienen poder pero la desean avariciosamente, sobre estas personas Allah dice en el Quran:

 Y los que antes que ellos se habían asentado en la casa* y en la creencia, aman a quienes emigraron a ellos y los prefieren a sí mismos, aun estando en extrema necesidad. El que está libre de su propia avaricia…Esos son los que tendrán éxito.

Sura al hashr 59: 9

Imam Al Ghazali nos dice que estos sentimientos son NATURALES al ser humano, como mencionamos al inicio de este tratado, el ser humano posee las semillas de las enfermedades pero con el tiempo pueden germinar, es decir el mal existe potencialmente dentro de cada uno de nosotros. La idea es TRANSFORMAR estos sentimientos y CANALIZARLOS en energía positiva y en actos del bien.

El profeta Muhammad mencionó que no se acepta la envidia excepto de dos personas:

El pobre que envida al rico porque gasta su dinero en el camino del bien y desea tener dinero para realizar actos de caridad y el segundo es aquel que envidia al que tiene conocimiento y sabiduría y enseña a otros, ya que desearía tener el mismo conocimiento y sabiduría para hacer lo mismo. Pero en estas dos circunstancias el que envidia tiene una buena intención, y desearía tener lo mismo que el envidiado pero NO DESEA QUE ESTOS DOS PIERDAN SU BENDICION, esa es la diferencia entre la envidia dañina y la envidia beneficiosa.

El envidiar la riqueza de otro porque se desean hacer actos que van contra la sharia de Allah es haram, y se considera un acto malo del corazón, usualmente los pensamientos no son escritos como malas obras ni seremos responsables por ellos EXCEPTO cuando uno los contempla y les da cabida y empieza a FANTASEAR. En este caso fantasear con el dinero que otro tiene e imaginarse y desear hacer con el actos que son haram, es un mal acto por el cual la persona tendrá que responder el dia del juicio.

Para convertir el sentimiento negativo de la envidia,  el envidioso debe aprender a envidiar de manera positiva las obras del bien que realicen los demás.

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