El Amor y el Islam

Cuando escuchamos la palabra amor, nos imaginamos inmediatamente una pareja, abrazados, tomados de la mano.

Tal vez nos imaginamos una familia, una madre con sus hijos. Cuando amamos, usualmente exigimos, esperamos, condicionamos, manipulamos, controlamos, todo en el nombre del amor.

Esto nos lleva a sufrir y terminamos asociando el amor con el dolor, creemos que el amor duele y es mejor evitar sentirlo hasta estar seguros de que el otro no nos defraudará.

En realidad nada de esto es amor, el amor no es control, no es manipulación, no es condicionamiento, no es exigencia y no es sacrificio.

El amor es saber quienes somos.

El amor es conocer nuestro interior, el amor es entrar y ver todos nuestros tonos, desde el más luminoso hasta el más negro y abrazarlos sin discriminación.

Lo primero que debemos empezar por comprender, es que todos somos UNO, que no estamos separados, no somos seres independientes, no somos seres aislados, no somos seres excluidos unos de los otros, todos somos UNO.  Más allá de esto, estamos todos conectados al Creador.

El está más cerca de nosotros que nuestra vena yugular. 

La conexión con el Creador no es externa, no es intermitente, no es condicionada a nuestra obediencia y cumplimiento de los rituales. Nuestra conexión es ETERNA.

Cuando nos relacionamos con los demás, simplemente nos estamos relacionando con un espejo propio, con otra parte de mi, que proyecto en ti. Lo que tu generas en mi, las emociones que siento al relacionarme contigo, son todas parte de mi. Cuando intento controlarte, cambiarte, manipularte, exigirte, esperar que te quedes, que no me abandones, que me quieras para toda la vida, no te estoy amando, solo estoy viviendo mi separación. Al intentar cambiarte, lo único que estoy intentado es huir de lo que siento al verme en ti. No quiero que me muestres mi miedo al abandono, a la soledad, no quiero que me muestres mi sombra, mi oscuridad, aquello que rechazo, por eso necesito que te adaptes a mis ”necesidades emocionales”.

Islam, significa rendición, dejarme ser, dejarme morir, dejar de resistir, entregarme totalmente, someterme a lo que es… esa es la verdadera sumisión a Dios.

”quien se conoce a si mismo conoce a Su Señor” 

Quien se atreve a verse en el espejo que le muestra su hermano, y es capaz de aceptarse con todas sus tonalidades, quien es capaz de mirar lo que hay dentro y sosternerse, quien es capaz de rendirse ante si mismo, ante su realidad,  ha iniciado el camino del amor… y quien inicia el camino del amor, emprende el camino que lo conduce a conocer a Su Señor.

Tu sumisión no es solo obedecer externamente a Dios y esperar que Él te haga sentir feliz en todas las circunstancias de tu vida. Nos damos cuenta que así como condicionamos a los demás, condicionamos a Dios?

Esperamos bendiciones y felicidad absoluta a cambio de cumplir con nuestros rituales diarios, nuestro ayuno anual… Creemos en un dios que se aleja de Su verdadera Esencia, y nos quedamos limitados en nuestra comprensión de la Unidad, creemos que ”la ilaha illa Allah” es tan solo un concepto teológico, creemos que comprendemos la shahada porque tomamos un curso de teología Islámica, tenemos una visión tan corta, tan separada, tan limitada, tan intelectual, tan fragmentada y tan egoíca que no comprendemos que la verdadera conexión con Dios no tiene nada que ver con buscarlo fuera.

El camino es el del amor y es hacia dentro. 

La relación entre el Islam y el Amor es básica, simplemente por medio de la rendición, de la sumision, de la entrega, podemos conectar con el verdadero amor.

La próxima vez que tu pareja te ”haga sentir” mal, la próxima vez que tu hijo te haga sentir como la peor madre, el peor padre, la próxima vez que tu amigo te falle, solo siente, solo obsérvate, mira hacia dentro, mira tu temor, tus miedos, tus apegos, tu egoísmo, tu incapacidad de dar, tu drama, tu manipulación, tu necesidad de control… tan solo siente, siente hasta sentir que te mueres, ríndete a eso que experimentas, y abrázate, acéptate, ámate tal cual eres… ahí sabrás que has iniciado el camino del amor, y quien inicia este camino, indiscutiblemente llegará a Quien busca en verdad, porque todos, a sabiendas o no, estamos en búsqueda de Él.

La casa de los huéspedes

El ser humano es una casa de huéspedes.
Cada mañana un nuevo recién llegado.
Una alegría, una tristeza, una maldad
Cierta conciencia momentánea llega
Como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!
Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos,
Que vacían tu casa con violencia
Aún así, trata a cada huésped con honor
Puede estar creándote el espacio
Para un nuevo deleite

Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia,
Recíbelos en la puerta riendo
E invítalos a entrar
Sé agradecido con quien quiera que venga
Porque cada uno ha sido enviado
Como un guía del más allá.

Rumi, 

 

Be in Love | The Threshold Society

Esta entrada fue publicada en tazkiyah y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s