La Centralidad del Lenguaje en Los Primeros Años del Islam

El conocimiento de la Lengua Árabe permanecerá siendo fundamental y seguirá siendo clave esencial para poder abrir las puertas de la ley sagrada del Islam. Sin un conocimiento profundo del árabe, los estudiantes se confundirán y perderán su camino; perderán la marca y no tendrán una base firme sobre la cual apoyarse, por la sencilla razón de que el Corán se reveló en “una lengua árabe clara”. Dios dijo:

Y es cierto que él* es una revelación del Señor de los mundos.  Descendió con él, el espíritu fiel*  hasta tu corazón, para que fueras uno de los advertidores en clara lengua árabe. (26:192-195)

También dijo:

Y así es como te hemos inspirado una Recitación árabe para que advirtieras a la madre de las ciudades* y a quien hay a su alrededor y advirtieras del Día de la Concentración sobre el que no hay duda.Un grupo en el Jardín y un grupo en el Sair 42:7

 Lo hemos hecho descender como una recitación* árabe para que quizás razonéis. 12:2

Otros versos, de igual manera, indican la naturaleza árabe del Corán. Es importante tener en cuenta la distinción entre el adjetivo utilizado (es decir, un Corán “árabe”) en lugar de decir un Corán “árabigo”. Aunque el Corán se reveló en un área geográfica, su aplicación es global. (un corán árabe, se refiere al lenguaje en el que descendió la revelación, mientras que el adjetivo árabigo se refiere a algo relacionado con la cultura, raza, etc).

Dios dice:

Y no te hemos enviado sino como anunciador de buenas noticias y advertidor para todos los hombres; sin embargo la mayor parte de los hombres no sabe. (34:28)

Por lo tanto, no es un mensaje excluyente de unos o de otros, ni aplica solo para una época excluyendo otras. El profeta Muĥammad ﷺ dijo: “Los profetas solían ser enviados a su propia gente étnica exclusivamente, pero Yo fui enviado a todas las personas, sin importar su color”.

La escritura final, revelada en árabe, honra grandemente a los árabes. Por lo tanto, se les asignó a los creyentes una gran responsabilidad de hacer que esta religión sea lo más clara posible para las personas, al mismo tiempo es un testamento contra los incrédulos entre ellos, ya que el mensaje les ha llegado de la mejor manera posible …

La Lengua Árabe y las Primeras Generaciones

Esta indispensabilidad de la lengua árabe para comprometer las fuentes de la ley sagrada del Islam obligó a las primeras generaciones a sumergirse completamente en el estudio del árabe, dedicando vastos y variados recursos para ese fin. En este sentido, la historia registra incidentes notables pero al vez, intrigantes.

Ibn Yaish narró uno de esos eventos en su obra Sharĥ li al-Mufaśśal: el líder de los creyentes, Umar b. al-Khaţţāb, recibió una misiva de Abū Mūsā al-Ash’arī, quien se desempeñaba en ese momento como juez en Kufa. La misiva se abrió con la frase “De Abū Mūsā al-Asharī al Comandante de los Fieles, con Abū en el caso nominativo.

(min Abū Mūsā al-Asharī ilā Amīr al-Mu’minīn)”

En ese momento, Abū Mūsā tenía a su servicio un escriba que no entendía bien el uso correcto de la gramática árabe. Este escriba no colocó la letra yā ‘para indicar el genitivo en lugar del wāw, que es el signo del nominativo para los Cinco Sustantivos (al-asmā ’al-khamsah o los cinco sustantivos especiales).

(es decir, debido a que la palabra ”Abu” estaba precedida por la partícula genitiva ”min”,  el sustantivo ya no era nominativo, sino genitivo y lo correcto es que Abu, se escribiese Abi, así:

(min Abi Mūsā al-Asharī ilā Amīr al-Mu’minīn)”

Cuando se le mostró el libro a Umar, y este se dio cuenta del solecismo. Tal vez por enojo por lo que sucedería con el lenguaje si tal mal uso continuara y se extendiera, en su respuesta, le ordenó a Abū Mūsā “disciplinar al escriba y luego retirarlo de su puesto”.

Que este hombre pierda su empleo y sea disciplinado parece un duro castigo (por una simple letra), pero proviene de un líder cuya justicia impregnó al mundo y cuya virtud eclipsó a la de otros gobernantes.

¿Qué lo enfureció tanto que se sintió obligado a ordenar el castigo corporal? ¿Fue violada la santidad de la ley sagrada? ¿O hubo una innovación en la religión? Estas consideraciones, sin duda, estaban presentes en la mente de Umar, ya que la relación entre la ley sagrada y el lenguaje es incuestionable, y las innovaciones ocurren inevitablemente si las lenguas y las plumas se equivocan.

También vemos que el primer califa, Abū Bakr al-Śiddīq, lamentó los solecismos de las personas y su imprecisa dicción. Se registra en Rabī al-abrār de Abū al-Qāsim al-Zamakhsharī (m. 538 AH / 1144 CE) que Abū Bakr al-Śiddīq, que Dios esté complacido con él, pasó por un hombre llamado Abū Lafāqah, quien tenía Una prenda en su mano. Abū Bakr le dijo: “¿Estás vendiendo esta prenda de vestir?” Abū Lafāqah respondió:

“No hay ninguna misericordia de Dios sobre ti”.

Abū Bakr le respondió: “Cuando seas íntegro, tu uso del idioma también lo será. No digas así, sino di:

‘No, y la misericordia de Dios sea contigo’ ”.

Esto se debe a que simplemente hacer una pausa y no agregar “y” (en árabe wa) podría ser malinterpretado como una súplica en su contra, que trasmitiese “Que Dios no tenga misericordia de ti”, en lugar de lo que en verdad quiso decir. Los modales y el decoro en el lenguaje requieren la inserción de “y” entre la negación (no) y la oración siguiente (que Dios tenga misericordia de ti), porque la negación es declarativa, mientras que la oración, aunque en el estado optativo, se expresa como un predicado, por lo que agregar “y” (wa) proporciona una conjunción de coordinación , que actúa como una coma y elimina la ambigüedad.

De esto podemos ver que la preservación de la lengua preocupaba enormemente a los líderes musulmanes. Su preocupación era tal que nuestra tradición sostiene que el califa Alī enseñó a Abū Aswad al-Du’alī a clasificar el árabe en sustantivos, verbos y preposiciones y partículas, y luego dijo: “Procede de esta manera” (unĥu hādhā al-naĥw). Algunos dicen que el término para la gramática árabe, naĥw, resultó de este incidente.

Otros, como Abū Manśūr al-Azharī (m. 370 AH), afirmaron que se originó en el griego Ioannis, que es de donde proviene el nombre de Juan de Alejandría. Ibn Sīdah (d. 458/1066) dijo que naĥw se deriva de la palabra intaĥāhu, que significa “lo buscó”, porque buscó la manera en que los árabes hablaban, el funcionamiento de la lengua, su declinación, el uso del dual y plural, y cómo formular diminutivos y plurales irregulares. Muchos gramáticos árabes favorecen la posición de Ibn Sīdah.

Los libros de jurisprudencia y ley sagrada registran incidentes entre juristas y gramáticos, a menudo en presencia de califas, que fueron igualmente intrigantes. Uno de estos incidentes ocurrió entre el gramático y el transmisor de Corán Abū al-Ĥasan al-Kisā’ī (fallecido en 189/805) y el jurista y qadi Abū Yūsuf, estudiante de Abū Ĥanīfah. Al-Kisā’ī desafió a Abū Yūsuf, diciendo: “¿Estás preparado para una pregunta?”

Abū Yūsuf preguntó sobre la naturaleza de esta pregunta, “¿En gramática o jurisprudencia?” “jurisprudencia”, respondió al-Kisā’ī. Ante esto, el califa Hārūn al-Rashīd se rió tanto que pisoteó con fuerza, como relata el narrador de esta historia, conmocionado por este procedimiento.

Pero al-Kisā’ī continuó, dirigiéndose a Abū Yūsuf, “¿Qué te dices acerca de un hombre que le dijo a su esposa: ‘Estás divorciada al entrar en la casa’

(‘Anti ţāliq an dakhalti al-dār’),

y este coloca la Marca diacrítica de fatĥah sobre la hamzah?

Abū Yūsuf dijo: “Será divorciada si entra a la casa”.

Una vez que le quedó claro que había alcanzado su marca, al-Kisā’ī dijo: “Incorrecto. La mujer ya está divorciada. Esto se debe a que el esposo no condicionó el divorcio; lo predicó con la preposición ”an” con un fatĥah, convirtiéndolo en un gerundio. Es como si dijera: ‘Estás divorciada por entrar a la casa’ “.

Ante esto, Abū Yūsuf quedó bastante impresionado, y desde ese momento, se sabe que frecuentaba la casa de al-Kisā’ī. Sobre esto, al-Shāţibī comenta: “Este problema, si bien es lingüístico, es fundamental para ambos campos de estudio: la jurisprudencia y la gramática”.

Con un espíritu similar, el califa Hārūn al-Rashīd le preguntó a Abū Yūsuf la razón para utilizar los casos nominativos y acusativos en las palabras ”resueltas” y ”tres veces”, respectivamente, en las siguientes líneas de poesía:

Si eres amable, oh hind, la dulzura es más justa,

Si eres cruel, oh hind, la crueldad es más siniestra.

Así que estás divorciada, y el divorcio requiere resolución,Tres veces,

y quien es cruel es rebelde y opresivo.

Si las palabras ”tres veces” y ”resolución” están en acusativo o en nominativo pueden dar el significado exactamente opuesto. Cuando Abū Yūsuf leyó la carta, dijo: “Esta pregunta requiere tanto de gramática como de jurisprudencia. No me siento a salvo del error si hablo solo en base a mi opinión “.

Entonces, se dirigió a al-Kisā’ī, que estaba acostado en su cama y luego respondió: “Si ”tres veces’‘ está en caso acusativo, ella ha sido tres veces divorciada, pero si está en nominativo, solo ha sido divorciada una vez”. La ambigüedad resulta de los diferentes usos; en el caso acusativo, tres veces indicaría especificación para el término ambiguo ”divorciada’‘ en la frase “estás ”divorciada” (es decir, tres veces)”. Sin embargo, si ‘‘tres veces” está en nominativo, mientras que ‘‘resolución” también está en nominativo, entonces tres veces se convertiría en parte de un predicado para ”divorcio”, que luego se convertiría en el sujeto de una nueva oración.

En el primer ejemplo, tres veces está en el acusativo y diría: “Así que estás divorciada, y el divorcio debe decidirse, ¡tres veces!” En el segundo, tres veces está en el nominativo y la resolución está en el acusativo y diría: “Así que estás divorciada, y el divorcio, cuando se decide, es tres veces “.

Entonces, Abū Yūsuf le envió un mensaje al califa, quien quedó tan impresionado que le envió un regalo. Abū Yūsuf a su vez envió este regalo a al-Kisā’ī. Existen otros aspectos lingüísticos en estos versos de poesía que se discuten con más detalle en la enciclopedia de Abd Allāh b. e Hishām al-Anśārī (m. 761/1359) Mughnī al-labīb.

El lenguaje árabe y la gramática se consideraban tan esenciales para la hermenéutica que algunos gramáticos eventualmente comenzaron a emitir fatwas. Abū Umar al-Jarmī dijo que solía emitir fatwas sobre la base del libro de Sībawayh durante varios años. Y es bien sabido que este libro es un libro de gramática y no de jurisprudencia. Algunos interpretaron que su declaración significaba que conocía bien los hadices y simplemente usaba el libro de Sībawayh para resaltar los diversos y sutiles significados de la lengua, así como las convenciones de los árabes.

  traducción del artículo: The Centrality of Language in Islam’s First Years

 

Esta entrada fue publicada en Otros. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s