Dimensiones Internas de la oración: sabiduría tras los pilares de la oración

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El paso de un pilar de la oración a otro se ve demarcado por el takbir, como prueba de que lo Mas grande para el Siervo es Allah, Su Señor. Luego al entrar en estado de ruku, el siervo se inclina hacia Su Amo en un acto físico y espiritual de devoción, humillación ante El Señor de los Mundos. Durante la inclinación reconocemos su perfección, su Gloria y su atributo de Adheem, de Inmenso, Grandioso al repetir:

سبحان ربي العظيم

Subhana rabiyal adheem

Gloria a Mi Señor El Grandioso

Hay una leve diferencia entre amar a Allah y decir  ‘soy tu siervo’ y otra muy diferente, es actuar de acuerdo a este principio. Las inclinaciones y las postraciones en la oración son una prueba práctica de aquello que se predica ya que el ser humano, sobre todo en el mundo moderno, es un ser ‘independiente’ y ‘libre’ pero el creyente reconoce que la única independencia y libertad la encuentra en su adoración y esclavitud a Allah. en estas posiciones el Siervo se deshace de su ego y Allah purifica su corazón de ser devoto de algo que no sea Él.

El momento del Qiyam (de estar de pie) despues del Ruku (la Inclinación) es otro pilar de la oración tan importante como el ruku y la oración, en este el profeta solía alabar a Allah y prolongarlo tanto como prolongaba las otras posiciones de la oración. No es una posición de transición como muchos lo ven, es una posición especial estar frente a Él, alabándolo, en este momento es cuando se dice

سميع الله لمن حمده

ربنا ولك الحمد

Sami’a Allahu Liman Hamidah

Rabbana wa lakal hamd

Allah escucha a quien lo alaba

Oh señor para Ti son todas las alabanzas.

Las mismas palabras que  aquí se describen nos llaman a la importancia de alabar a Allah en el momento del Qiyam. Debemos hacerlo agradeciéndole por habernos dado el Tawfiq para estar frente a Él, en ese momento preciado, que nos ha puesto el deseo y el amor en el corazón por el salah y por alabarlo a Él.

Luego de declarar su Grandeza una vez más, el siervo cae en postración hacia su Señor, poniendo su rostro, la parte del cuerpo más honorable, en el suelo en humillación, devoción, amor, sacrificio absoluto, entrega sin igual, a Allah Su Único Dios, y Único Señor a quien pertenece los atributos de perfección.

En ese momento donde lo más alto del hombre está en lo más bajo de la tierra, el ser humano proclama la perfección de Su Señor el Altísimo.

سبحان ربي الأعلى

Gloria a Mi Señor El Altísimo

En esta posición todas las extremidades están en adoración de Allah, los pies y las piernas los brazos, la frente, la nariz, y el corazón, también el espíritu, la mente, los deseos, el ego,  y todo lo que hace parte de nosotros está suspendido en el Suyud.

Cuando el ser humano se desvela de su propia fuerza, de su ego, y de su persona y se somete a Allah en este acto  que denota tantas cosas,  es el momento en el cual el siervo está más cerca de Su Señor. Es porque no hay nada en él que sirva de velo entre él y Allah, lo que nos enseña que aquello que nos vela de Allah, y nos aleja de Él, es nuestro propio estado interno. La arrogancia, el ego, el orgullo, los prejuicios, las falsas creencias, el apego a las bondades este mundo, cuando el siervo pone algo antes que Allah en su corazón, etc. Todas estas actitudes son las que no  nos permiten gozar de una cercanía de Allah, cuando nos sentamos alejados de Allah debemos preguntarnos que me evita sentirle cerca y descubriremos que el problema es todo lo que habita dentro de nosotros. El Suyud es una oportunidad doble cinco veces al día para sentir esa cercanía que trae tanta paz a nuestra alma.

Entre las dos postraciones el siervo se sienta y pide perdón a Allah todo lo que pueda, también es parte fundamental de la oración y no es un periodo de transición entre un Suyud y otro, después de experimentar tal cercanía con Allah, el siervo debe pedir perdón a Allah por todo aquello que no le permite sentir esa cercanía el resto del día.

Los deseos o nafs son naturalmente rebeldes e intentar apartarnos de la obediencia de Allah todo el tiempo pero el corazón domina a los nafs por medio de  los actos de adoración y somete al nafs. Lo cual despierta la conciencia del siervo de todos los errores que comete todo el tiempo y crea la necesidad de arrepentimiento sincero, esta oportunidad se presenta entre ambos Suyud.

La culminación de la primera unidad de la oración (rokat) termina con un segundo Suyud, el cual es justo y necesario para volver a experimentar esa cercanía con Allah, y la oportunidad perfecta para experimentar gratitud a Allah por habernos dado el tawfiq para realizar la oración.

Cada parte de la oración es fundamental para el corazón y el espíritu, es su alimento y sustento, es lo que los mantiene vivos y conscientes en este mundo material.

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